Propósitos de año nuevo: ¿qué has hecho con ellos?

Ya sé que estamos casi a finales del mes de enero y que resulta muy extraño que te hable sobre los propósitos de año nuevo a estas alturas. No es gratuito. Ya pasaron las fiestas, las euforias de querer comerte el mundo con la frase: “¡Este es mi año!” Y has regresado a la realidad, a la rutina, a enfrentarte con el día a día. Es momento de parar. ¿Qué has hecho con la lista de tus propósitos de año nuevo? ¿Dónde la has dejado? ¿Qué te parece si la rescatas?

 

Quisiera compartir contigo algunas ideas prácticas para evitar que llegue el 26 o quizás el 31 de diciembre del 2020 y te des cuenta que no has cumplido ninguno de esos propósitos.

 

¿Para qué sirven los propósitos de año nuevo?

 

El año nuevo es un espacio fantástico para reflexionar y evaluar el año anterior. Esa evaluación te permite ajustar aquello que no has hecho bien, corregir errores y tomar el rumbo correcto para alcanzar lo que deseas o sueñas.

 

El año nuevo también es ideal para proyectar y diseñar el año que deseamos alcanzar. Ahí es donde cobran importancia los propósitos de año nuevo: son ideas que vienen de nuestros deseos o sueños y que idealmente, nos deberían ayudar a centrarnos, a enfocarnos en conseguir aquello que anhelamos.

 

El trabajo real de los propósitos de año nuevo viene después de las uvas, después de “desear”, y como casi todo en la vida, hay que traducir esos deseos en objetivos, en metas realizables y alcanzables. Así, evitamos tener una lista llena de lindos deseos para nuestra vida.

 

Cinco estrategias prácticas y básicas para cumplir mis propósitos de año nuevo.

 

En algún momento, después de darte cuenta que has olvidado tu lista de propósitos de año nuevo, seguro te has preguntado: ¿Cómo le hago? ¿Cómo puedo ser capaz de cumplir aquello que me he propuesto para este año y no sentir que he fracasado un año más? Déjame compartir contigo cinco ideas básicas, creativas y prácticas para que puedas transformar tus deseos en objetivos y que, además, seas capaz de irlos cumpliendo:

 

  1. Recupera la lista completa y realiza un balance del año anterior.

 

Una vez que has recuperado tu lista, te sugiero que hagas un análisis de cada deseo, al que debe corresponder uno o varios aprendizajes que te permitan identificar aquello que te saboteó el año anterior y que evitó que lograras lo que deseabas.

 

Ejemplo: “Bajar de peso”, tal vez al analizar el año anterior, te des cuenta que por las prisas y la distancia, entre semana comes mucho en restaurantes o bares, lo que te impide, comer sano. Entonces, el aprendizaje sería que es necesario comer más sano y no lo primero que se te cruza enfrente.

 

Siguiendo el mismo ejemplo, puede ser que no nada más sea lo mal que comes, sino también que solo fuiste cinco veces al gimnasio en todo el año. Entonces, a tu aprendizaje anterior se le suma el que no te organizas lo suficiente para hacer ejercicio.

 

  1. Decidir, organizar y hacer cosas reales.

 

Escucharnos a nosotros mismos de manera activa es fundamental para lograr decidir, organizar y hacer cosas reales. ¿Qué es esto? Que es necesario, una vez que tenemos el análisis del punto anterior, volver a leer nuestros propósitos, uno a la vez, y detenernos ahí, escuchar lo que nuestro cuerpo y nuestras emociones nos dictan al respecto para transformar nuestros propósitos en metas y objetivos reales, alcanzables y medibles.

 

Regreso al ejemplo de “Bajar de peso”. Lo ideal será reconocer que es imposible cocinarte e ir al gimnasio todos los días gracias a tu rutina. Entonces, ¿qué puedes hacer? ¡Activa la creatividad! Decide a tu favor y organízate.

 

Planea cosas como: apartar un día a la semana para hacer el menú y la lista de compras, otro para ir al mercado y otro para cocinar todo lo de la semana y meter las raciones en tuppers para llevar tu comida al trabajo. En resumen: toma la decisión de adquirir un compromiso contigo (hacer) y hacerlo porque es posible (real y realizable).

 

  1. Todo es cuestión de agenda, agenda, agenda.

 

En varias ocasiones he mencionado que la agenda es nuestra mejor aliada para cumplir nuestros sueños y es igual con los propósitos de año nuevo.

 

Anota en tu agenda todo aquello que has decidido hacer para conseguir tus propósitos de año nuevo. No sólo lo anotes la primera semana, ¡atrévete a llenar tu agenda todo el año! “¡Qué horror! ¿La agenda completa?”, sí, la agenda completa, de lo contrario lo olvidarás o darás prioridad a otras cosas que en realidad solo te distraen de tus propósitos.

 

Te pongo un ejemplo de lo que yo hago: en mi agenda he apartado media hora todos los viernes de todo el año, después del desayuno para: “Menú semanal y lista de compras”. Los viernes por la tarde: “Compras”. Y los domingos toda la mañana: “Cocina en pareja” (amo hacer esto con mi pareja porque nos divertimos y jugamos mientras cocinamos). Y ese día yo sé que toda mi semana “culinaria” está organizada en la nevera por tuppers y raciones saludables.

 

También es verdad que hay fines de semana extraordinarios, donde no podemos cumplir con lo que hemos planeado, pero entonces, tenemos la capacidad de reaccionar y ajustar la agenda, para no dejar de comer sano.

 

Nuestro propósito del año pasado fue “Comer más sano” y lo celebramos a lo grande al darnos cuenta de que lo habíamos logrado y que nuestra salud había mejorado considerablemente. ¿Sabes qué fue lo mejor de todo? Que además obtuvimos más recompensas sin proponérnoslo: bajamos un par de kilos, encontramos un espacio reír en pareja, disminuyó nuestro estrés y ganamos tiempo extra para un café o dar una vuelta antes de regresar a trabajar. En pocas palabras: mayor calidad de vida.

 

¿Qué decidimos para este año? ¡Mantener esto en nuestra rutina! Tu agenda te recuerda esos compromisos que has hecho contigo y te mantiene en el camino para lograr aquello que te has propuesto.

 

  1. Que tus propósitos se vayan cumpliendo in crescendo.

 

¡¿Qué es eso de “in crescendo”?! Algo sumamente sencillo y que siempre se nos olvida: ir poco a poco y no querer correr antes de aprender a caminar.

 

Regreso al ejemplo de “Bajar de peso” y de decidir hacer ejercicio. No es lo mismo decir: “Ir al gimnasio todos los días para bajar de peso” (¡Uf! Hasta a mí me agota de sólo tener que imaginarlo), a planear ir poco a poco aumentando las metas: “Primer trimestre: tres días por semana; segundo trimestre: cuatro días por semana; tercer trimestre: cinco días por semana; cuarto trimestre: siete días por semana”.

 

¿Te das cuenta? La meta va creciendo a lo largo del año. Así, también puedes ser capaz, sin frustrarte, de ajustar tus metas. Puede ser que siete días a la semana de ejercicio te demande demasiado y decidas quedarte en la meta que te propusiste el tercer trimestre y al final del año, sentirte muy feliz por haber cumplido tu objetivo de hacer más ejercicio para bajar de peso. ¡No te agobies! Recuerda que “Roma no se construyó en un día”.

 

  1. ¡Diseña tus propósitos con números medibles y evaluables!

 

No hay peor cosa que tener propósitos “vagos” o “ambiguos”. Lo mejor es que diseñes tus propósitos integrando en ellos números o aspectos evaluables para evitar frustraciones o que abandones antes de haber iniciado.

 

Retomaré nuevamente el “Bajar de peso”. Esto puede ser un propósito vago, porque no te permite planear de manera real. Este propósito necesita números: “Bajar 10 kilos” es un propósito medible y evaluable y, por lo tanto: realizable. Entonces, puedes dividir esos 10 kilos entre los 12 meses del año, que te dan una media de 834 gramos, lo que te supone perder menos de un kilo al mes y eso ¡relaja bastante y te anima a intentarlo!

 

¿Te das cuenta lo fácil que puede resultar cumplir nuestros propósitos de año nuevo? Te sugiero que tus metas siempre, siempre, siempre, sean alcanzables. Si sabes que te cuesta mucho trabajo hacer algo y que te requerirá un gran esfuerzo, proponte un primer paso o una meta pequeña.

 

Así, aunque tu deseo sea bajar 20 kilos, puede que lo tengas que dividir en dos propósitos de año nuevo y el primero sea ordenarte al comer (comer más sano) y una vez que bajaste esos primeros 10 kilos y que ya tengas integrado en tu rutina el comer más sano, entonces seas capaz, al siguiente año, de proponerte bajar los siguientes 10 kilos, pero aumentando el hacer ejercicio.

 

¿Las terapias artísticas pueden ayudarme a cumplir mis propósitos de año nuevo?

 

La respuesta es un rotundo: ¡Sí! Las terapias artísticas te ayudan a identificar, de manera creativa, aquello que te sabotea, te impide ser constante y mantener el enfoque en eso que deseas lograr o conseguir a lo largo del año, para que al final, evites la frustración de no haber cumplido con tus propósitos de año nuevo.

 

Si crees que necesitas ayuda, no dudes en contactarme, me encantará acompañarte en tu proceso para dejar de auto-sabotearte y de sentir, cada fin de año, que tus propósitos de año nuevo no tienen sentido. Si tienes alguna experiencia o historia al respecto, por favor: ¡compártela conmigo!

 

 

2020-01-23T19:50:23+01:00

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