El Miedo (II): ¿te paraliza o te pone en acción?

¿El miedo te paraliza?

¿El miedo te paraliza?

En el artículo anterior “El Miedo: ¿qué es?” Te hablé de qué es el miedo y cuáles son sus particularidades, así que exploraremos ahora, las características del miedo como paralizador o como motor en nuestras vidas.

El miedo que te paraliza.

El miedo paralizante es cuando un miedo, el que sea, pasa de ser una emoción que te pone en alerta para sobrevivir, a apoderarse de ti y controlar por completo tu vida, te bloquea y evita que avances, tomes decisiones, te atrevas a actuar o a hablar.

Factores del miedo paralizante:

  • Una interpretación errónea de la realidad:

Puede ser que la forma en la cual percibimos la realidad esté distorsionada y, por lo tanto, la información que recibimos del hecho amenazante no se corresponda con la realidad. Por ejemplo: “Me miran porque seguro estoy haciendo el ridículo” vinculado al miedo a ser juzgado, presuponiendo las intenciones de los demás.

  • Creencias heredadas:

Cuando hemos aprendido un miedo desde muy niños (heredado), es complicado modificar esa creencia ya que se ha quedado grabada en nuestra memoria como válida y asumimos que así es en realidad. Por ejemplo: “Todos los perros son peligrosos”, si se ha educado al niño con esta idea porque el padre o la madre han sufrido el ataque de un perro, entonces el niño aprenderá a tener miedo a los perros, sin haber vivido él directamente la experiencia.

  • Creencias propias:
¿El miedo te hace sentir atrapado?

¿El miedo te hace sentir atrapado?

Si llegamos a experimentar algo que se ha quedado grabado en nuestra memoria como un suceso doloroso, ansioso o estresante, entonces, es probable que nuestro miedo se detone siempre por los mismos factores, sin atrevernos a modificarlos. Por ejemplo: “No iré de vacaciones porque siempre me roban”, idea basada en una experiencia previa única y que da por hecho las subsecuentes, sin intentar otras opciones.

  • Ver la vida de manera negativa:

Cuando nos enfocamos sólo en lo negativo de algo o tenemos una visión pesimista de la vida, entonces, se detonan miedos sin sentido, exagerados o catastróficos. Por ejemplo: “Me he pasado de sal en la sopa, sabía que no tenía que haber cocinado porque soy un cocinero terrible, no volveré a cocinar”, convirtiendo una experiencia en algo totalitario y catastrofista.

Muchas veces, el miedo nos paraliza, porque en realidad le estamos dando poder a nuestros pensamientos para hacerlo, es decir, nosotros mismos nos paralizamos. Es terrible darse cuenta que a veces decidimos ver la vida pasar, nos quedamos frente a miles de oportunidades y grandes experiencias sólo, porque hemos dado (a veces de manera inconsciente), mucho poder a nuestros pensamientos.

El miedo te pone en acción

El miedo te pone en acción

El miedo que te pone en acción.

A pesar de sentir y vivir un miedo, el miedo que te pone en acción, logra que nuestro cerebro funcione en modo “supervivencia” ante el peligro y nos mueve a poner una solución (huir, enfrentar, superar, luchar…).

Este miedo tiene cuatro características:

  • Acelera la toma de decisiones y los pasos que hemos de dar, eligiendo las más seguras para nuestra supervivencia.
  • Nos prepara para afrontar mejor lo desconocido, activa todas nuestras capacidades y habilidades, y hace que el cerebro se centre en sobrevivir, en adaptarse y en reaccionar a nuestro favor.
  • Nos mantiene alerta, despierta todos nuestros sentidos para recibir la mayor cantidad de información del exterior posible y poder así, tomar mejores y más rápidas decisiones.
  • Nos acerca hacia nuestro propósito de vida, ya que actuamos más cautelosos y damos pasos firmes para lograr nuestras metas y objetivos, estando alerta y preparándonos para reaccionar en caso de tener que aplicar un plan B o C o D o…
¿Luchar contra el miedo?

¿Luchar contra el miedo?

Muchas personas creen que hay que “controlar”, “eliminar” o “superar” el miedo. Cuando me hablan de controlar o eliminar el miedo, me pongo a pensar en un súper poder que pudiera apagar y encender nuestra amígdala (donde se activa nuestro miedo) o ignorar por completo los estímulos externos amenazantes que hacen que nos sintamos en peligro. Eso es prácticamente imposible.

El superar el miedo también implicaría una acción de lucha en donde tu “yo más valiente y no miedoso” le ganara a tu “yo cobarde y miedoso”. Esta postura de estar luchando constantemente con uno mismo, es desgastante emocionalmente. ¡¿Entonces, cómo lo hago?!

El próximo artículo compartiré contigo la tercera y última parte del miedo: “Cinco estrategias para conquistar mis miedos”, donde espero que encuentres soluciones para hacer de tus miedos tus mejores aliados y puedas, vivir a pesar de tus miedos, ponerte en acción y hacer realidad tu propósito de vida.

¿Las terapias artísticas me pueden ayudar a entender los miedos como un motor de vida?

¡Claro que sí! Las terapias artísticas favorecen la expresividad y te enseñan herramientas para identificar tus miedos, ponerles nombre, analizarlos, aprender a escucharlos y diseñar estrategias que te ayuden a transformar tus miedos de paralizantes a motores en tu vida. También, a través de las terapias artísticas, podrás encontrar aquellos miedos que se manifiestan como bloqueos en tu vida y que te impiden alcanzar tus metas o hacer realidad tus sueños.

Si crees que necesitas ayuda para identificar tus miedos y transformarlos en un motor de vida, no dudes en contactarme. Si tú has experimentado el miedo como paralizante o como motor, ¡me encantará que lo compartas conmigo!

2019-07-22T10:22:17+01:00

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