¡Tengo un cheque en blanco por 24 horas!

¿Alguna vez te has detenido a pensar que todos los días la vida, el universo, Dios, los astros, la energía, el karma o en lo que sea que creas te da la oportunidad, durante 24 horas, de tomar decisiones para hacer con tu vida lo que desees? ¿Qué estás haciendo con esas 24 horas? ¿Cómo inviertes ese cheque en blanco que te han regalado?

Si no lo habías pensado, si no te habías detenido a reflexionar en eso ¡no te preocupes! Me encantará compartir contigo, cinco formas de poder invertir ese cheque en blanco de manera que recibas muchos beneficios:

1. Levántate temprano, sonríe y lleva a cabo tu plan diario.

Levantarse temprano ayuda a aprovechar al máximo el día. Tener un plan diario, saber muy bien qué harás y en qué momento, con quién pasarás tiempo o en qué lo invertirás y con qué objetivo, es fundamental.

No se trata de tener una agenda rígida e inflexible, ni de agobiarte por no poder cumplir todas y cada una de las acciones que has planeado para el día, se trata de saber bien qué harás para aprovechar al máximo cada minuto de ese valiosísimo tiempo que tienes.

Tu agenda debe estar planificada para ayudarte a cumplir tus sueños, para conseguir algún objetivo o para alcanzar alguna meta. Es bueno enfocar nuestra energía hacia aquello que deseamos, que soñamos, que queremos. Y nuestra agenda es una guía que nosotros mismos construimos para ayudarnos a planear pequeñas grandes acciones que nos permitan alcanzar esos sueños, esos deseos, esos proyectos.

Si se te presenta la oportunidad de hacer algo más o la vida te sorprende con algo que sale de tu agenda y aporta para tus planes, ¡a qué esperas! Toma la oportunidad y vívela al máximo. No olvides sonreír, es una magnífica forma de iniciar todos tus días.

2. Aliméntate bien, haz alguna actividad física e invierte en tu cuerpo.

Comer sano, a tus horas, consciente de lo que estás comiendo, entendiendo que es energía para que tu cuerpo funcione correctamente, dándole lo mejor, hidratándolo con suficiente agua y manteniendo una actividad física, es importante para que tú te sientas bien. El estar bien no sólo tiene que ver con la cuestión emocional, sino también física.

¿Sabías que a veces confundimos el agotamiento físico con la depresión? Si tu comes bien y además haces alguna actividad física (por lo menos 30 minutos diarios) como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta, entonces, es poco probable que sufras un agotamiento físico y, por lo tanto, te sentirás anímicamente mejor. No olvides que hacer ejercicio ayuda a que nuestro cuerpo genere endorfinas y las endorfinas son las encargadas de hacernos sentir felices.

También es importante invertir en nuestro cuerpo, en vernos mejor para nosotros mismos, ducharnos, perfumarnos, arreglarnos las manos, cuidar nuestro cabello, la piel, mimar nuestros pies… intenta mimar tu cuerpo como parte de tu rutina diaria y verás la diferencia no sólo en aspecto, sino también a nivel emocional.

3. Comparte con tu familia, amigos y desconocidos.

No hay mejor forma de disfrutar de nuestra vida que compartiendo, haciendo cómplices a los demás de lo que vamos haciendo, logrando, obteniendo.

Involucra a tu familia en tus planes, ya sea que los hagas cómplices de tus sueños o que les vayas contando tus planes, no encontrarás mejores aliados que tu familia (y recuerda que, si vives en pareja, él o ella es el cómplice más cercano y el mejor aliado que puedes tener, al final, son un equipo).

También compartir un tiempo con tus mejores amigos, exponerles tus planes, te ayudará a obtener puntos de vista distintos, enfoques diferentes y tal vez, si te sientes medio atorado o inseguro, una buena conversación con ellos, te ayude a replantear tus objetivos y hallar respuestas que te llevarán a conseguir lo que tanto deseas. Los buenos amigos siempre aportan cosas positivas y te enfrentan con tus verdades.

Dar es la mejor forma de recibir. Así que, nunca olvides compartir con un extraño. No se trata de que le cuentes lo que has logrado, se trata de que le regales una botella de agua, o un bocadillo, o revises tu armario y armes un conjunto de ropa y zapatos en muy buen estado, o que dentro de un bolso pongas artículos de limpieza y se los des a alguien que lo necesite. No olvides sonreír y desearles un buen día.

4. Haz una pequeña pausa.

Detente durante cinco minutos para hacer: nada. Literalmente nada. Sentarte en un banco en un parque o una plaza, en tu casa, en la biblioteca o donde decidas para simplemente respirar y sentir.

Relájate. Respira. Conecta contigo mismo y deja que las sensaciones de lo que te rodea se manifiesten. No pienses, sólo date cuenta de dónde estás, qué te rodea, cómo huele, qué sonidos escuchas, si sopla el viento o no. Conecta y haz respiraciones conscientes, siente cómo el aire entra en tus pulmones, en tu estómago y cómo sale por tu nariz, por tu boca.

Hacer esto cinco minutos al día te llenará de energía para continuar con tus actividades, para conectar contigo mismo, para darte cuenta que respiras, que estás en tu aquí y tu ahora, que hacer nada cinco minutos es, en realidad, invertir tiempo contigo mismo y recargar energía.

5. Da gracias, planea tu día siguiente y sueña.

Al finalizar tu día es importante que te tomes un momento para darte cuenta de lo que has logrado, de lo que has conseguido. Felicítate por eso, celebra tus logros, por muy pequeños que sean.

Es bueno dar las gracias por ese día, por lo que aprendiste y pudiste hacer. Revisa si quedó algo pendiente y apúntalo en tus acciones del día siguiente. Revisa tu agenda y visualiza ese día que iniciará en cuanto abras los ojos. Pregúntate si habrá algo más que puedas hacer para cumplir tus sueños o alcanzar tus metas.

Te recomiendo que los días domingo, por la noche, diseñes tu semana con las principales acciones a desarrollar, con aquellas metas y objetivos que quieres alcanzar, eligiendo el día y hora de la semana en las que los llevarás a cabo. Después, todos los días por la noche, revisa la agenda del día siguiente y compleméntala.

Una vez revisada tu agenda, podrás dormir tranquilo, disfrutar del descanso y permitirte soñar… sueña, diseña posibilidades mientras duermes, parte de las 24 horas del día tienen que ver con eso y es, también, una buena inversión. Ocho horas para recuperar energía y diseñar tus sueños son suficientes, ya tendrás 16 horas de acción para materializar tus sueños.

 

Estoy segura de que, si haces estos cinco sencillos pasos, lograrás que tus días sean interesantes, maravillosos, fructíferos y te ayudarán, sobre todo, a alcanzar tus sueños. ¡Atrévete a invertir tus 24 horas del día en alcanzar tus sueños!

2019-07-11T10:56:15+01:00

Deje su comentario