Empatía: ponerse en los zapatos de otro

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Empatía: ponerse en el lugar del otro (Imagen de: tanlargaspestagnas)

La empatía es la capacidad que tenemos las personas de ponernos en el lugar del otro, de hacerlo sentir escuchado y valorado, y de poder entender sus necesidades sin juzgar, ni filtrarlas a partir de lo que nosotros creemos o sentimos que debería ser.

La empatía es una de las capacidades humanas que se desarrolla durante nuestra infancia, a partir del contacto y aproximación con otras personas, en concreto, a través de los aprendizajes obtenidos mediante los vínculos afectivos (apegos) establecidos con nuestros padres o cuidadores.

Si, durante la infancia, no desarrollamos la capacidad de observar al otro, de tratar de sentir y de comprender lo que el otro siente, o experimenta de acuerdo a su realidad, entonces, será muy complicado que al pasar a las etapas de adolescencia, juventud y madurez, podamos ser personas empáticas.

Si, además, crecimos con vínculos afectivos dañados, entonces también es poco probable que desarrollemos una buena capacidad empática, lo que determinará, en gran medida, la forma en la que nos comportamos con otras personas ya sea de manera individual o grupal.

Sin embargo, a pesar de esto, es posible que, sin importar la edad que tengamos, podamos desarrollar la empatía, corrigiendo aquellas deficiencias aprendidas durante la niñez. La razón por la cual puede suceder esto, es que se trata de una capacidad humana y, por lo tanto, todos los seres humanos en mayor o menor medida, podemos ser empáticos.

 

Tipos de empatía.

Imagen relacionada

Empatía emocional (Imagen de Quino: Mafalda)

Existen dos formas o niveles de empatía (Pérez, 2016):

  • Empatía emocional o afectiva: cuando a partir de lo que la otra persona siente y expresa, nos involucramos y reaccionamos emocionalmente.
  • Empatía cognitiva o racional: cuando comprendemos lo que la otra persona siente y experimenta.

En el caso de las personas que consumen alcohol y drogas, así como las que sufren de depresión crónica o fatiga crónica (vinculado al burnout o síndrome del trabajador quemado), pueden presentar una disminución de la empatía cognitiva, lo que afecta considerablemente su desempeño dentro del trabajo.

Para el caso de las personas que carecen de empatía cognitiva, pueden desarrollarla y entrenarla a partir de una metodología donde se vayan mostrando ejemplificaciones y análisis situacionales, hasta que la persona pueda ir comprendiendo lo que emocionalmente vive la otra persona.

 

Cualidades de las personas empáticas

Las personas empáticas pueden identificar el estado de ánimo que tiene otra persona y actuar a partir de eso, entender su sufrimiento, no juzgarlo, decirle que lo entiende y que lo apoya.

Una persona empática no es amable o simpática, no te da ánimos o es compasiva. Las personas empáticas no sienten pena por el sufrimiento ajeno, experimentan la emoción del otro y/o comprenden la situación emocional por la que están pasando.

Las personas empáticas presentan las siguientes características:

  • Observan el lenguaje no verbal de la otra persona.
  • Escuchan, atienden, preguntan, sin ser inquisitivos.
  • Reafirman lo que el otro dice, desde la comprensión (“entiendo tu enfado”, “puedo imaginar tu tristeza”, “yo he vivido algo parecido”).
  • Comprenden e imaginan lo que la otra persona está experimentando.
  • Respetan al 100% cómo piensan los demás aunque aporten su punto de vista, teniendo tacto, sutileza y siendo acertivos en sus comentarios.

 

¿Te gustaría mejorar tu empatía?

Ahora compartiré contigo, algunas dinámicas creativas para trabajar la empatía a partir de ponerte en los zapatos del otro:

  • Cada vez que puedas, intenta salir de tus zapatos y ponerte en los de alguien más, a quien no conozcas, pero que está actuando de una manera desagradable o molesta. Construye su historia e imagina lo que estará viviendo a nivel personal, familiar, social o en su trabajo y trata de construir las peores situaciones. ¿Cómo actuarías tú en su lugar?, ¿qué harías diferente y por qué?, ¿crees que esa persona crea que lo que estaba diciendo o cómo estaba actuando, era su única opción?

 

  • Escribe el nombre de una persona que no te agrade o que te saque de quicio, da detalles de todo lo que no soportas en ella y trata de poner el más mínimo detalle. Identifica los motivos que te hacen rechazarla. Una vez que hayas terminado, ponte en su lugar sin juzgarla y sin pasarla por tus filtros. Describe su principal meta en positivo, piensa que como persona, ella intenta sobrevivir como todos, como tú, y que tiene sus razones para actuar como lo hace, para ser como es, que tiene una historia oculta que no conoces y que probablemente esté llena de heridas. ¿La ves igual que antes?, ¿qué ha cambiado y por qué?

Empatía: no juzgar, no criticar (Imagen de Homesecurity.press)

  • Describe un comportamiento que tengas y que no te guste nada, pero nada. Imagina que estás creando un personaje para una obra de teatro con ese comportamiento. Imagínate también, como una tercera persona y haz una autocrítica honesta y severa de ese personaje que has diseñado a partir de tí y juega a ser tu más severo crítico. ¿Sería justo que aplicaras las mismas normas que aplicas en otros para juzgar, criticar, ofender o rechazar?, ¿por qué sí o por qué no?, ¿qué cambia o es diferente?

 

  • Cuando entres a una discusión y sientas que no llegarán a ningún acuerdo, intenta ponerte en el lugar del otro a partir de las frases positivas: “tú estás bien / yo estoy bien”. Es el ejercicio más complicado de todos, pero el que cambia definitivamente nuestra perspectiva de las cosas. Ayuda mucho en nuestra construcción de la historia, entender que el otro, con el que no estamos de acuerdo, está bien en lo que está diciendo o argumentando. Si ambos entran en esta dinámica de reconocer y reconstruir la argumentación, anteponiendo la frase “tú estás bien…” y luego “yo estoy bien…”, entonces, te garantizo que esto generará un acuerdo en el punto medio, donde ambos pierdan un poco y ganen un poco, llegando a un buen acuerdo.

 

Yo he puesto en práctica todos estos ejercicios y me ha ayudado mucho a entender mejor a los demás y por lo tanto a ser más empática. ¡Atrévete a experimentarlos! Por favor, cuéntame cómo te ha ido con estos ejercicios y cuál ha sido tu experiencia. Si tienes alguna otra sugerencia, también será bienvenida.

2019-02-27T10:38:22+01:00

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