Soy súper mujer y estoy agotada

Estoy agotada

Súper mujer

Las mujeres de hoy realizamos diversos roles que terminan por agotarnos. Ser hija, hermana, pareja, amante, madre, profesional, amiga, confidente, cuidarnos, cuidar a otros… puede llegar a convertirnos en una súper mujer agotada.

 

Y para agravar la situación, no solo se espera que cumplamos con estos roles, sino que también, lo hagamos sin equivocaciones, de manera perfecta o casi perfecta, lo que aumenta nuestro estrés y al final del día, puede que necesitemos ayuda hasta para llegar a la cama. ¿Te suena de algo?

 

Si bien es cierto que hay muchos hombres que comprenden lo que es ser un equipo y que las parejas, las tareas del hogar, los hijos y las responsabilidades, son cosa de dos (un reconocimiento a todos aquellos que lo hacen, incluyendo a mi pareja que es lo máximo), también es cierto que aún queda mucho por hacer.

 

Estas multitareas que realizamos parece que se comen todo nuestro tiempo y nuestra energía. Pareciera que, entre el trabajo, el hogar y la pareja, apenas si nos queda tiempo para nuestras amigas y nada de nada para nosotras mismas. Lo que es verdad, es que, si no aprendemos a equilibrarlas y a dedicar tiempo para cuidarnos, terminan por agotarnos física, mental y emocionalmente. ¿Te sientes identificada?

 

¡A todas nos puede pasar!

 

La imperfección es fundamental

La imperfección es fundamental

Claro que todas somos susceptibles de caer en esta odiosa trampa de tener que ser una súper mujer. A mí me pasó. No sólo tenía que tener la casa impoluta, la comida lista, la ropa lavada y planchada, también tenía que ser una profesional exitosa, sin fallos y además, tenía que cumplir con diversos estándares de imagen que “mi trabajo demandaba”. Encima de todo, tenía que ver a mi familia, cuidar de ellos y estar al pendiente de mis amigas.

 

¿Y yo cuándo, en qué momento, a qué hora? Empecé a necesitar días de 30, 35, 46 horas… parecía que por más que lo intentaba, nunca me alcanzaba el tiempo para nada. Claro, estaba permanentemente agotada. Pasé del cansancio físico, al mental y luego, al emocional. Al final, toda yo era un ser agotadísimo y ni todas las vitaminas del mundo me ayudaban.

 

Esta situación de cansancio extremo y prolongado, me llevó al hospital con un cuadro muy complicado. Gracias a mi Dios (y a los médicos), logré salir adelante y me prometí que nunca más viviría algo así. Estaba terriblemente asustada y los doctores fueron tajantes en el diagnóstico: o cambiaba mi vida, el ritmo que llevaba y empezaba a cuidarme, o este cuadro se podría repetir y agravar, sin posibilidades de salir adelante.

 

¡No esperes a que algo grave te suceda! Aprendí a la mala que el “tener” es una cosa terrible en nuestra vida. No es “normal” vivir en constante estrés porque “tienes” que ser exitosa e infalible, tampoco sirve de mucho quejarte de la interminable lista del “tengo que…” y no hacer algo al respecto. Puede ser que sientas que “tienes” que ordenarte y aprender a priorizarte, amarte más y cuidarte, pero no sabes por dónde empezar. O has empezado y al final, vuelves a esos terribles hábitos de querer resolverlo todo porque “tienes” que hacerlo o nadie más lo hará por ti. ¿Te identificas?

 

Cuatro estrategias que te ayudarán a evitar ese terrible agotamiento.

¡Atención! Son cosas que yo he implementado y que me han funcionado maravillosamente:

 

  1. ¡Haz citas contigo!

 

Me amo, me acepto

Me amo, me acepto como soy

¡Así es! El mimarte, el darte tiempo, es una decisión. Apuesta por ti. Ten en cuenta que, si no te cuidas, no podrás después hacer todo eso que se supone que “tienes” que hacer. No podrás trabajar, ni pasar tiempo en familia, ni compartir nada en pareja o estar con tus amigas.

 

Es fácil: en tu agenda o lista de tareas, la primera que tiene que aparecer eres tu. ¡Haz citas contigo! Puedes apuntar la clase de yoga, ir al gimnasio o simplemente caminar, una clase de pintura o de cocina o de boxeo, hasta ir al salón de belleza puede aparecer, tú eliges. Lo importante es que haya en tu agenda o lista de tareas, por lo menos tres citas semanales dedicadas a ti. ¡No olvides ser creativa!

 

Para que esto funcione, es importante que al hacer tu lista o preparar tu agenda, lo primero que anotes sean esas citas contigo misma, de lo contrario, empezarás a priorizar nuevamente todo lo demás.

 

  1. Asume que no eres una súper mujer.

 

No soy perfecta

Sin culpa

¿Sabes que la clave de aquellas mujeres que parece que pueden con todo es que no sienten culpa cuando necesitan darse tiempo para descansar? Así es. Son mujeres que logran desconectar de sus rutinas sin culpa.

 

¿Parece imposible? No lo es. Te confieso que fue lo que más trabajo me costó cuando decidí cambiar mi ritmo de vida, pero al final, ha sido tan liberador que lo trabajo constantemente a nivel personal y con las mujeres en mi laboratorio creativo.

 

Es importantísimo que te des permiso de estar cansada y de querer desconectar del mundo. ¿Qué es lo peor que puede pasar dejas sin hacer las camas o si sales un día en punto de tu trabajo y apagas el móvil tres horas o si le dejas los niños a tu pareja una tarde a la semana o si compras pizza un día para cenar? Si lo piensas detenidamente, la respuesta es: nada.

 

¿Desconectar te convierte en una pésima madre, en una terrible esposa o una irresponsable profesional? No. ¡Acaba con la culpa! ¡Tú estás primero que nada y es sano reconocer que necesitas un “tiempo fuera”! Se vale que te equivoques, es válido que quieras desconectar y, sobre todo, te prometo que aún no he encontrado una “súper mujer”, todas somos imperfectas, de carne y hueso, que nos agotamos y necesitamos descansar. ¡Hazlo sin culpa!

 

  1. Aprende a decir “no” y poner límites.

 

Límites

Pon límites

¡Uy! Esto es súper importante. Las mujeres tendemos a preocuparnos por todo y por todos, a querer resolver todas las cosas, a que nadie se sienta mal o incómodo. Asume que no puedes con todo al mismo tiempo.

 

Es verdad que tenemos la habilidad de la “multi-tarea”, pero eso es a-go-ta-dorrrrr. ¡No lo hagas! Conoce tus límites. ¿Eres capaz de hacer tres cosas a la vez sin que te implique un sobre-esfuerzo? ¡Muy bien! No agregues una cuarta. ¿Eres de las mujeres de “una cosa a la vez”? ¡Perfecto! No te preocupes por lo que vendrá, disfruta el momento y enfócate.

 

También es bueno cancelar o rechazar compromisos. Si no puedes y te complicará la vida, no lo hagas. Si no te apetece, no lo hagas. Si no “debes” o “tienes que…” (sin evadir tus responsabilidades), no lo hagas. Si no te aporta algo positivo, no lo hagas. Estas son mis cuatro máximas para no sentirme culpable por decir “no” o por poner límites.

 

  1. Busca ayuda.

 

No siempre podrás tú sola, a veces es necesario buscar ayuda. Yo lo hice. Es liberador. Aprender a amarte más, a delegar, a poner límites, a decir “no”, a conocer tus capacidades, a gestionar mejor el tiempo, es una increíble manera de cambiar tu vida, de dejar de ser súper mujer y de disfrutar más el día a día.

 

¿Las terapias artísticas pueden ayudarme a no sentirme tan agotada?

 

Soy mi prioridad

Soy mi prioridad

¡Por supuesto que sí! Las terapias artísticas te ayudan a conocerte, a amarte, a entenderte y reconocer qué es lo que te mueve a querer ser una súper mujer (ser perfecta en cada rol, resolverlo todo, abarcar lo inabarcable), para que seas capaz de dejar de hacerlo. También ayudan a liberarte de la culpa y del sentimiento horroroso del “tengo que…”.

 

A través de las terapias artísticas podrás aprender herramientas que te permitan mejorar y transformar tu día a día, sentirte liberada, relajada y con energía. Te permitirán construirte en una versión mejorada de ti misma, que te llevará a realizar los diversos roles que tienes, desde la tranquilidad, la satisfacción y la conexión interna para sentirte plena, feliz y con mucha energía para vivir tu vida.

 

Si crees que necesitas ayuda para aprender a no ser súper mujer y a dejar de sentirte tan agotada, no dudes en contactarme. Si tu has encontrado alguna otra estrategia ¡me encantará que lo compartas conmigo!

2019-10-22T16:11:33+01:00

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