¡NO PUEDO MÁS, QUÉ ESTRÉS!

¡QUÉ ESTRÉS!

El estrés corresponde a un agotamiento mental y/o emocional que se da como resultado de sufrir un exceso de hechos altamente estimulantes y que requieren de muchísima energía física o emocional, como el haber terminado una relación, la pérdida de un ser querido, el buscar empleo sin tener éxito, la sobrecarga de trabajo o el nunca encontrar tiempo para ti mismo. Lo anterior se combina con una gran exigencia personal al intentar complacer a todos los que te rodean o al dar una imagen a los demás que no corresponde con la realidad emocional que estás viviendo.

¿Cómo sé si estoy sufriendo estrés?

Si no se trabaja para disminuir el estrés en el día a día y dejas que este cansancio se vuelva crónico, puede derivar en trastornos de ansiedad, depresión y en casos muy extremos, hasta en suicidio. Por eso es muy importante identificar los signos más comunes que aparecen cuando se sufre agotamiento mental y/o emocional:

  • Sensación de agotamiento físico, dolor de cabeza y muscular.
  • Problemas digestivos.
  • Desmotivación para realizar cualquier actividad, incluso las que más te gustaban.
  • Nerviosismo sin explicaciones aparentes.
  • Angustia y palpitaciones.
  • Insomnio.
  • Aislamiento y necesidad de pasar tus ratos libres en completa soledad.
  • Sensación de frustración.
  • Poca capacidad de concentración hasta en tareas simples.
  • Aumento de la dependencia al alcohol o las drogas.

¿Es posible evitar el estrés antes de que lo sufra?

De manera general, sí es posible evitar el estrés siguiendo algunas recomendaciones fáciles de incluir en tu día a día:

  • Duerme lo suficiente (8 horas al día).
  • Mantén una dieta sana y equilibrada.
  • Camina 30 minutos al día, nada o monta en bicicleta, vamos, que hagas un poco de ejercicio aeróbico por lo menos tres veces por semana.
  • Reduce el consumo de alcohol, cafeína y tabaco.
  • Aprende a disfrutar los momentos que vives cada día(lo más importante).
  • Regálate una cita contigo por lo menos una hora cada semana y haz lo que más te guste hacer.
  • Aparta cinco minutos de tu día para dar gracias, respirar, conectar con tu cuerpo, escucharlo y regalarte una frase positiva.

¡Oh no! Creo que tengo estrés, ahora ¿qué hago?

Si has detectado que podrías estar sufriendo estrés o agotamiento mental y/o emocional, no te preocupes, respira profundo e intenta lo siguiente:

  1. Identificar el problema.

No sirve de nada culpar a otros de los problemas que tenemos, ya que eso evita que pongamos solución a los mismos. Hay que analizar muy bien y con calma lo que está sucediendo para darnos cuenta de la razón por la cual estamos tan agotados. Una vez identificado el problema, podemos empezar a imaginar distintas soluciones al respecto.

  1. Los límites son buenos.

Poner límites ayuda a nuestra autoestima. Antes de responder a las demandas que nos hacen, es bueno tomarse unos segundos para pensar. Recuerda que, si no es bueno hacernos excesivas demandas a nosotros mismos, tampoco es bueno permitir que otros las hagan, ya que eso aumentará considerablemente nuestro agotamiento. Saber decir “no” a tiempo, puede evitarnos muchos problemas.

  1. Dedica tiempo para ti.

Nadie va a cuidarte mejor que tú, así que haz algo que te guste, dedícate tiempo y de vez en cuando permítete algún capricho. Piensa que las cosas creativas ayudan a desconectar, que activan la imaginación y eso ayuda a la resolución de problemas. Si no desconectas de tu cotidianidad para conectar contigo, te costará más trabajo encontrar la solución a los problemas que enfrentas día a día. Sentirte muy bien de manera interna es beneficioso y aumenta las posibilidades de estar bien con todo lo que te rodea.

  1. Vive y disfruta tus momentos.

Los extremos no son buenos. Vivir en el pasado o en el futuro, no te llevará a nada bueno. Es verdad que se debe aprender de los errores del pasado y tener proyectos a futuro, pero no es bueno estar dándole vueltas a algo que ya no vas a poder cambiar o que aún no ha ocurrido. Lo más importante es centrarse en el momento presente, en lo que se está viviendo en el instante mismo en el que está ocurriendo. Esto te llevará a reducir considerablemente tus niveles de estrés y ansiedad.

  1. Di adiós a la culpa.

Una de las mayores dificultades que enfrentamos para poder reducir el estrés es evitar la odiosa sensación de culpa. Si empezamos por ser menos exigentes con nosotros mismos y, además, ejercemos nuestro derecho a decir “no” a las demandas que los demás nos hacen, poco a poco iremos disminuyendo la sensación de culpabilidad. Cuando te suceda esto, recuerda que nadie es perfecto y que estás haciendo lo humanamente posible por cumplir con lo que te has propuesto. También recuerda que los límites son buenos y que no siempre vas a poder ayudar a otros. De esta manera, tendrás más energía para desarrollar tus actividades cotidianas, de manera positiva, sin culpas, pero sobre todo sin estresarte.

  1. En grupo es mejor, no te aísles.

Siempre hablar con otros que viven situaciones similares ayuda a mejorar nuestra perspectiva. No te aísles, comparte lo que te sucede. Lo peor del agotamiento emocional es sentir que estás solo contra el mundo o que nadie te entiende o que sólo a ti te están sucediendo esas cosas, lo que te lleva a sentirte aún peor de lo que ya te sientes. Por eso, es muy importante que encuentres apoyo entre amigos o con tu familia.

Si sigues estos seis consejos, puede ser que disminuya mucho tu sensación de estrés o agotamiento emocional y/o mental. En caso de que no sea así, te sugiero que busques ayuda profesional.

¿Pueden las terapias artísticas ayudarme a disminuir el estrés?

Las terapias artísticas y creativas son una excelente opción para ayudarte a manejar, controlar y disminuir el estrés o el agotamiento mental y/o emocional.

Estas terapias son ideales para conectar contigo mismo, para identificar el problema, explorar distintas opciones que te lleven a solucionarlo, a aprender a poner límites sanos, disminuir la sensación de culpa y mejorar tus vínculos sociales. Recuerda que la creatividad es una de las mejores herramientas que tenemos los seres humanos para resolver nuestros problemas.

El proceso creativo te ayuda a explorar, desde el fondo de tu ser, aquello que te está limitando o saboteando y también te ayudará a encontrar nuevas opciones para diseñar la vida que quieres vivir.

 

 

 

 

2019-02-12T14:16:15+01:00

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